Pornografía: El impacto silencioso en el cerebro, la autoestima y las relaciones
Bienvenidos a Palabras con Salud, un punto de encuentro donde hablamos con los mejores expertos para cuidar nuestro bienestar. Soy Marina Montiel y aquí cada palabra cuenta para mejorar tu salud. En este episodio abordamos un tema que está transformando la manera en que entendemos la sexualidad y las relaciones: el impacto de la pornografía en la sociedad. Analizaremos cómo afecta al cerebro, a la autoestima, a las relaciones de pareja y, especialmente, a los más jóvenes. Para guiarnos en este viaje contamos con un invitado muy especial: Alejandro Villena, psicólogo y sexólogo clínico, director del proyecto de salud mental Piénsatelo Psicología.
Inicios en la psicología y la sexualidad
Marina: Bienvenido, Alejandro.
Alejandro Villena: Muy buenas, muchas gracias.
Muchísimas gracias por acompañarnos en este espacio de Palabras con Salud. ¿Qué te llevó a adentrarte en este mundo de la psicología y la sexualidad?
Pues la verdad es que fue puro azar. Yo la verdad es que hasta que tenía 24 años no me había cuestionado que la pornografía podía ser un problema ni una adicción. De hecho, yo más bien había escuchado razones para sí verla, ¿no? Bueno, esto te da placer, no pasa nada, te va de un rato, aprenderás algo de sexualidad. Pero hice un primer trabajo con universitarios de mi clase y de alrededores, y vimos el impacto negativo que tenía la pornografía en las relaciones sexuales. Y ahí se me encendió una bombilla y dije, ostras, este es un campo interesante, ¿no? Y la verdad es que fueron más los pacientes que venían a consulta demandando que esto era un problema que nosotros como profesionales yendo a cuestionarnos este tema.
El consumo actual de pornografía
¿En qué punto estamos actualmente, Alejandro, en cuanto al consumo de pornografía?
Bueno, un consumo masivo, accesible, 24-7, abierto hasta el amanecer, ¿no? Y sobre todo a edades muy tempranas, ¿no? Se suele hablar de too much, too soon, es decir, demasiado intenso y demasiado pronto. Niños que creen en los Reyes Magos están viendo pornografía, contenidos agresivos, de incesto, de jerarquía, de poder… Es decir, estamos en una pornografía que se ha cambiado de forma radical en los últimos años y con un impacto muy grave, ¿no?
Podemos decir que nada tiene que ver con lo que ocurría hace ¿diez, veinte años?
No, ha cambiado en su contenido y en su forma. Es como estar en Chernobyl. Hay una exposición que tiene un daño muy real en el cerebro. El cerebro no está preparado para toda la intensidad de esta nueva ingeniería de la pornografía de novedad constante y de un menú infinito de personas a las que puedes acceder. He escuchado hablar de pornografía 5.0.
Evolución de la industria y sus riesgos
He escuchado hablar de pornografía 5.0. ¿Cómo ha evolucionado la industria? ¿Qué peligros presenta también, lo comentabas, en la era digital?
Bueno, la industria de la pornografía mueve más visitas que Netflix, que Twitter, que Amazon, que OpenAI, recibe más visitas mensuales que las pirámides de Guiza o que la Mona Lisa. Entonces estamos hablando de una industria multimillonaria con la capacidad de generar algoritmos perfectos para que los preadolescentes se enganchen. De hecho, se jactan de haber bajado la edad de primer contacto de los 11 a los 10 años, que es más o menos donde nos encontramos el primer contacto de la pornografía en nuestro país.
Consumo temprano y acceso de menores
¿Con diez años ya se puede decir que los niños están viendo pornografía?
Uno de cada diez lo hace antes de los ocho años. Al final, el acceso a las pantallas, a un iPad, a un ordenador, al smartphone, está haciendo que haya una ventana, un océano. Es como el armario de Narnia, el armario de Narnia de 2024 es nuestro teléfono móvil. Y se están encontrando ahí con todo tipo de contenidos porque no hay ni control ni supervisión parental. Y estamos viendo que se les pone en riesgo y las familias no son conscientes que los problemas ahora están dentro de casa y no fuera de casa.
¿Qué le puede pasar a un niño o una niña de 10 años por la cabeza? ¿Por qué aparece esa palabra “pornografía”? ¿Es que descubre la palabra y busca lo que es la pornografía? ¿O se sabe cuál es el punto de partida de eso?
No, generalmente suele ser por accidente. El primer contacto, el 70% de los adolescentes, el primer contacto es por accidente. Es decir, están navegando en internet y les sale publicidad, están en una página web, se lo encuentran incluso en un videojuego, puede haber un enlace al que le llame la atención… Las redes sociales son la antesala también para ir entrando al contenido un poquito más explícito, un poquito más extremo. Entonces, a veces hay curiosidad, pongo una palabra, un amigo me lo enseña y eso va haciendo que la red y la tela de araña vaya atrapando poquito a poco a los adolescentes.
Consecuencias psicológicas en jóvenes y niños
¿Qué consecuencias psicológicas, Alejandro, tiene esto en los jóvenes y en los niños? Luego hablaremos también de los adultos, pero viniendo un poco al hilo.
Pues tenemos un impacto sobre todo en la soledad. Parece que según las últimas revisiones sistemáticas, a mayor consumo de pornografía, mayores niveles de soledad, aislamiento, se deteriora el rendimiento académico. Ver pornografía hace a los adolescentes más tontos. Tienen menos memoria de trabajo, menos atención sostenida a las tareas, menos capacidad de organización y planificación. Sus funciones ejecutivas funcionan peor. Y también hay muchas problemáticas que tienen que ver con la tristeza, el aislamiento y la ansiedad. De hecho, un estudio muy reciente, en 2024, indica que que hay mayores intentos de suicidio y mayores ideas autolíticas, cuanto mayor es el consumo de la pornografía. Por tanto, la soledad, el aislamiento y la pérdida de la red de apoyo principalmente van a ser uno de los factores más graves en los que la pornografía afecta la salud mental de los adolescentes.
Y además se distorsiona por completo la parte de la sexualidad, ¿no? Tanto en jóvenes como en adultos, ¿no? ¿Cómo afecta a esto?
Claro, al final, si mi yo sexual ideal es la pornografía, cuando lo comparo con mi yo sexual real, el nivel de frustración es muy alto. Nunca me voy a parecer a eso, ¿no? Recuerdo una chica que me decía: «He pensado operarme todo mi cuerpo a ver si me parezco a las actrices pornográficas porque nunca le voy a dar a mi pareja lo que el porno le da». Imagínate el daño que puede hacer eso. Te crea unas expectativas irreales. Te enseña que el sexo tiene que ver con rendir en lugar de consentir. El sexo no tiene que ver con hacer cosas, tiene que ver con sentir cosas. Y el problema es que esto te marca un nivel, un examen, te somete a un examen y a un juicio que en realidad no se parece a lo que luego tiene que ver esa experiencia compartida, íntima, también afectiva, y eso lo que genera es frustración, una baja autoestima a veces, un bajo autoconcepto, o a veces espero algo que mi pareja no me puede dar, porque si espero que conducir por la calle sea como la Fórmula 1, probablemente en nada se va a parecer.
Influencia del consumo en las expectativas de pareja
Hablabas de esta chica que quería operarse para parecerse a esa actriz porno. ¿Puede ser que en algunos casos sea la pareja la o el que busque que su pareja se parezca a…?
Sí, le impone un modelo de belleza, le impone un modelo de comportamiento. De hecho, recuerdo otra chica en una situación similar me decía: «Mi pareja se masturba conmigo, no tiene sexo conmigo». De alguna manera, en lugar de hacerme cargo de las emociones, de los deseos, de los gustos de la otra persona, la utilizo. La pornografía es un sexo de yo-yo y de ya-ya. Instrumentalizo al otro, pero no comparto con el otro. Y eso va haciendo que se genere una visión distorsionada. En las parejas de los adictos, lo que ocurre es una especie de sensación de traición, ¿no? Porque, oye, ¿por qué necesitas estimularte constantemente con este tipo de parejas y conmigo no puedes disfrutar, no puedes compartir, ¿no? Yo siento que te quieres acostar con mi cuerpo, pero no te quieres acostar conmigo. Y eso cambia y es muy doloroso y muy dañino para la persona que lo vive y lo comparte con una persona que está consumiendo de forma frecuente la pornografía, ¿no?
La adicción y su comparación con redes sociales
¿Por qué es tan adictivo, Alejandro, y por qué se ha comparado, te escuchaba a ti hace unos días, con el consumo de las redes sociales?
Bueno, al final hablamos de una adicción comportamental y similar al efecto que tiene la cocaína, la marihuana o la heroína. Hay una hiperactivación de los sistemas de recompensa y está diseñada de forma perfecta para activarte y para querer más. Hay dos tipos de tolerancia: la tolerancia cuantitativa, o veo más vídeos o más cantidad de tiempo en esos vídeos, o cualitativa, se van poniendo un menú a la carta de géneros más extremos para que yo vaya necesitando algo más extremo, porque mi cuerpo se habitúa a ello. Entonces está diseñado de forma perfecta para llamar la atención y para activar tus sistemas biológicos. Yo suelo decir que es una adicción mentirosa, porque te promete cosas que luego no te dan. Te promete placer, te promete satisfacción, te promete información, pero te quita la satisfacción, te quita el placer y te desinforma.
Dificultad para reconocer la adicción
¿Y cómo saben aquellas personas adictas que lo son? Porque creo que puede ser difícil, ¿no? Y sobre todo también creo que para ellas es como un poco tabú, ¿no?
Sí, porque está muy normalizado, ¿no? También el consumo de pornografía está muy aceptado y yo creo que eso hace más difícil ser consciente de que yo tengo un problema. De hecho, casi el 60% de las personas con adicción a la pornografía no son conscientes de que tienen un problema y nunca irían al psicólogo o al profesional de la sexología a tratarlo. Por tanto, hablamos de que hace falta una conciencia colectiva y cambiar la narrativa de que la pornografía no es cine de entretenimiento o un producto para el placer, sino más bien es un tóxico que está generando un impacto muy negativo en esas relaciones sexuales. Generalmente cuando viene a consultas, cuando tocan fondo, cuando le afecta su relación sexual, cuando tienen un problema en su respuesta sexual o cuando ya de alguna manera la pareja le ha dicho oye tío, tienes que cambiarlo. Recuerdo un paciente que su mujer le puso las maletas en la puerta de casa y le dijo tío, la pornografía o yo, yo ya estoy harta.
Recuperación y tratamiento
¿Es posible recuperarte de una adicción a la pornografía y volver a tener una relación sexual sana, saludable?
Sí, al final es desaprender un código aprendido y reaprender uno nuevo. Al final el buen sexo tiene que ver con la empatía y no con la pornografía y eso nos va haciendo ver que necesitamos un camino de reconexión con el cuerpo, focalización sensorial, cambiar el ritmo, el baile, el compás que requiere la sexualidad. A veces viene bien un periodo de abstinencia para poder alejarse de todo ese estímulo impulsivo y compulsivo, pero los tratamientos son eficaces, más o menos en un año, un año y pico de tratamiento cognitivo conductual, pues los resultados son buenos y los cerebros parece que solo con 21 días de abstinencia a la pornografía ya pueden recuperarse y ya van recuperando esas funciones cognitivas, por tanto hay mucha esperanza y mucha luz también.
Consumo ocasional: ¿puede ser positivo?
Alejandro, ¿podríamos hablar de que un consumo ocasional, puntual, ¿podría ser positivo para la salud sexual de las personas? No sé, pregunto.
A mí me parece que no hay pornografía sin consecuencias, evidentemente hay diferentes niveles, pero todo consumo tiene riesgo, porque siempre un poco te puede llevar a más y sobre todo es una mentira de la industria de la pornografía que nos ha vendido, que es algo que fomenta nuestro placer, que nos aporta, pero es todo lo contrario, no hay ni un solo estudio, que diga que la pornografía aumenta la salud sexual. Hay algunos que dicen que no hay asociaciones entre variables, pero hay cientos de estudios que nos dicen que la pornografía tiene un efecto negativo. Por tanto, no está justificado bajo ningún concepto, como no está justificado utilizar el tabaco para calmarte o el cannabis para relajarte. O el alcohol, ¿no? El efecto que tienen en una balanza de costes-beneficios, hay muchas otras maneras de desarrollar el placer, de conectar, de desarrollar fantasías, de explorar, de curiosear, y no requiere de ese material que no está revisado por profesionales de la sexología y de la salud, sino que es una industria que se aprovecha de nuestro placer para obtener dinero simplemente.
Señales de un consumo temprano: Irritabilidad, falta de rendimiento, soledad
Antes hablábamos de que los jóvenes a los 10-11 años ya pueden estar consumiendo la pornografía. Seguro que son muchos los padres que están escuchándonos y que no saben si sus hijos están consumiendo este tipo de contenido o no. ¿Qué señales pueden alertar a los padres de que sus hijos ya están consumiendo este tipo de contenidos? ¿Hay alguna forma de frenar esto?
Yo suelo decir que es una adicción silenciosa porque es muy difícil de detectar y la mejor manera para poder detectar una adicción es que haya un vínculo sano y una comunicación y una confianza para que tu hijo o tu hija sepa levantar la mano cuando tenga un problema. Quitando esto, creo que sí que hay ciertos cambios en, yo le llamo las tres “pes”: en la persona, en la relación con las pantallas y en la propia pornografía que nos pueden dar indicativos. Irritabilidad de la persona, cambios en el estado de ánimo, pierden el rendimiento académico, bajan las notas, están más somnolientos. Con las pantallas borran sus sitios favoritos, se esconden, se refugian en las pantallas, sobreprotegen la tecnología, pasan mucho tiempo en sitios privados con el móvil y en la pornografía pues suelen ir a más, ya pierden el control, se sexualizan mucho, llegan a tener comportamientos machistas, denigrantes, un lenguaje muy sexualizado que pueden ser un poco pues esas señales de alerta de decir “oye, ojo cuidado que aquí está pasando algo”. Pero la clave será ese vínculo de confianza para que mi hijo sea capaz de decirme que tiene un problema.
Y cuando ya está pasando, ante esa situación en la que ya está pasando, ¿son las familias conscientes de lo que tienen que hacer y de cómo actuar? ¿Es fácil esos momentos? ¿Qué se les recomienda?
Pues mira, no son muy conscientes. El 80% de las familias considera que su hijo o su hija no ve pornografía cuando prácticamente el 80% de chicas lo ha visto y casi el 100% de chicos, ¿no?
Marina: Creo que puede ser incluso hasta… Se pueden avergonzar, ¿no? De que sus hijos consuman ese tipo de contenido.
O sentirlo como un fracaso. Ahí yo lo entiendo. Que mi hijo con el pelito para el lado, los ojos azules y súper mono, pues que vea pornografía, pues me puede parecer horrible. Pero la realidad es que es mejor en este caso anticiparse y pensar que sí que puede estar pasando porque si no probablemente no puede atenderlo acompañarle no entonces una vez nos encontramos con esto pues yo animo a no juzgar, a poder escuchar, empatizar, a no alarmarse tampoco pues es un problema como otro cualquiera. Forma parte también de la curiosidad, del desarrollo de la sexualidad adolescente… Es normal que un adolescente quiera conocer el cuerpo desnudo, cómo funciona la sexualidad, pero tenemos que aprovechar esas oportunidades para educar, para acompañar, para dar un modelo sano de sexualidad asociado a la sensibilidad, a la afectividad y para desarrollar un pensamiento crítico. Lo que hay en la pornografía no es sexo.
¿Tienes muchos casos de niños?
Yo trabajo con adultos, pero sí hemos trabajado durante muchos años en infantojuvenil. Yo doy muchos talleres en institutos y en colegios, en preadolescentes. Recuerdo una niña que me decía: “Alejandro, no puedo quitarme esa imagen de la cabeza, ¿puedes hacer algo para que quite esa imagen?”. O niños de 11 años, hablando de orgías y de tríos. Nos encontramos con una sociedad de preadolescentes muy hipersexualizados y cada vez son más un motivo de consulta. Y cada vez, por suerte, hay más conciencia también en medios de comunicación, en podcasts como este, donde se habla y así las familias despiertan un poco y tienen ya en el radar que la pornografía, al igual que los trastornos de alimentación o que los problemas de salud mental, son una realidad que hay que atender.
Una buena educación para una buena sexualidad
En cuanto a las escuelas y los institutos, Alejandro, ¿crees que se está desarrollando un buen papel en cuanto a la educación sexual que se le tienen que dar a los niños? Porque la curiosidad entre los niños, pues son niños, pero creo que instalar unas buenas bases y unos buenos cimientos desde esa edad es base para lo que viene y para el futuro, para un sexo responsable, para que haya una educación y un respeto tanto para ellas como para ellos. Porque ves a día de hoy, crees que hemos avanzado mucho, y yo me encuentro con casos y con ejemplos en la calle y en el día a día que dices: “Pero, ¿cómo es posible que con lo que se está luchando para la igualdad y para el respeto, que todavía siga entre los más pequeños ocurriendo este tipo de cosas?”
Yo creo que falta mucho por hacer. Se ha hecho una educación sexual muy basada en la prevención de lo negativo, con un enfoque muy culpabilizador muchas veces. Y yo siempre digo que se ha hecho mucha educación sexual y poco afectiva. No se han desarrollado las competencias afectivas, que al final es lo fundamental, que un adolescente tenga el criterio para saber tratar a la otra persona, entender sus necesidades, cuidarle en ese espacio de intimidad, ser sensible, ser empático, y creo que ahí falta mucho trabajo. Es verdad que es muy importante que sea una educación afectivo-sexual basada en lo científico, con profesionales cualificados, porque a veces también, pues con muy buena intención, se mete mucho la pata y se hacen cosas que no son preventivas, sino más bien contra preventivas, ¿no? Entonces, yo confío en que se pueda hacer, pues una formación estructurada, donde también haya esa perspectiva, ¿no?, de defensa de la equidad entre los sexos, de cambiar un poco ese modelo de jerarquía que hay, de ese modelo machista también de la sexualidad. Y entrenar a los adolescentes para que haya libertad, pero con responsabilidad. Decía Víctor Frankl que al lado de la estatua de la libertad había que construir la estatua de la responsabilidad. Creo que eso es lo que falta en el discurso de la libertad hoy día, esa responsabilidad para ser capaz de elegir lo bueno.
Los riesgos de la IA en la industria pornográfica
Exactamente. Tenemos mucha libertad, pero hay veces que si no hay esa responsabilidad, pues es complicado. Y con todo esto que queda todavía por hacer, nos llega ya desde hace un tiempo la inteligencia artificial, ¿vale? Que es un gran melón. ¿Cómo ha afectado Alejandro la inteligencia artificial al porno y a todo lo que engloba?
Pues es una locura. A día de hoy cualquiera de nosotros somos desnudables. O sea, un tío en Singapur puede coger una foto tuya, todos tenemos fotos en internet y nos pueden desnudar a un solo click. Hay cientos de herramientas gratuitas y que no están legisladas ni reguladas. Nosotros hemos hecho hincapié en el informe que hemos hecho para el gobierno que prohíban este tipo de herramientas, pero cualquiera puede desnudarte. Pasó en institutos donde han desnudado a chicas sin consentimiento y lo han difundido. Hablamos de que según los informes más recientes, uno de cada cinco hombres ya se ha pasado a la pornografía de deepfakes o deepnudes. El 50% de varones ya lo ha probado alguna vez, el 99% de esos deepnudes son de mujeres y han aumentado en un 550% en los últimos cinco años. Por tanto, estamos hablando de una herramienta peligrosa que rompe con la intimidad de las personas y donde nuestra privacidad, también nuestro honor, nuestra dignidad, de alguna manera está en riesgo. Porque lo que pasa en la pantalla no se queda en la pantalla, sino que hace daño en la vida real. Y aunque no sea tu cuerpo, el daño que se produce en la vida real sí que lo es, porque al final tu honor, tu dignidad en redes sociales, se puede ver muy alterada por toda esta herramienta. Por tanto, me parece algo muy peligroso y que debe legislarse de forma urgente.
Sobre todo con la importancia que tienen hoy día para la mayoría de las personas las redes sociales. Has hablado de dos conceptos que yo tenía aquí apuntados que me gustaría que los desarrollarás un poco: Deepfake y deepnude.
Sí, deepfakes al final es la posibilidad de alterar algún tipo de contenido, ¿no? Generar un contenido falso a través de inteligencia artificial, y cuando hablamos de deepnudes o deepfakes pornográficos hablamos de un contenido alterado con inteligencia artificial a través del desnudo del cuerpo, ¿no? O sea, es utilizar las herramientas de inteligencia artificial para desnudar a una persona, ¿no? Por tanto, pues una cara falseada con un cuerpo que al final es un reflejo de que, bueno, pues la tecnología avanza pero el ser humano retrocede, ¿no? La tecnología es estupenda y la inteligencia artificial es una pasada. Yo la utilizo para muchas cosas y es muy útil, pero el ser humano parece que no avanza tanto.
Aplicaciones para “ligar” y Onlyfans: Vender nuestro cuerpo
Y hablando de tecnología, redes sociales, herramientas y demás, ¿cuál es tu opinión sobre plataformas y redes sociales como estas que conocemos para ligar? Sobre todo como afecta también a la parte de la pornografía, ¿no?
Pues plataformas como Tinder o como Grindr pues pueden ser herramientas, utensilios para conectar con las personas y luego tener un contacto real y llegar a gente que a lo mejor no llega de otra manera. O sea, en sí mismo el sistema no parece nada problemático y parece algo bueno. ¿Cuál es el problema? Que al final se utiliza para cosificar a las personas, que lo que hay es una especie de sensación de que me están abandonando o traicionando todo el rato, que si no les mando una foto de mi cuerpo me abandonan y no me quieren. Entonces, hay una visión muy superficial también del contacto en esas citas, y en algunos informes que han sacado recientemente se ve que muchas mujeres las han intentado emborrachar para acostarse con ellas, las han grabado sin su consentimiento, han sufrido agresiones sexuales más en Tinder que en otro tipo de encuentros en la vida real. Por tanto, a día de hoy me parece que son más bien peligrosas. Luego hablamos de todo el mundo de OnlyFans, que es al final la prostitución digital.
Claro, ¿es una trampa? ¿Sirve para empoderar a las personas?
O sea para mí es una falsa ilusión de seguridad y pensar que como tú estás a través de la pantalla, pues tienes el control, pero utilizar tu cuerpo y que las personas utilicen tu cuerpo para excitarse. Al final es una forma de cosificarse también, y de mandar un mensaje en el que tú estás disponible sin consenso, sin consentimiento para que el resto pueda hacer contigo lo que quiera o que tú eres un mero objeto para el placer del otro. Pasas de ser un sujeto a ser un objeto. A mí me parece que con el cuerpo no se puede comercializar, no se puede de alguna manera generar un beneficio cuando hablamos de sexualidad. Creo que la sexualidad tiene que ver con el deseo de compartir con el otro. Cuando la sexualidad pasa de la motivación y el deseo y el consenso, estamos hablando de esa instrumentalización de las personas. Y a mí me parece que no es un modelo saludable. Generalmente, la gran mayoría de usuarios de Onlyfans son hombres y vuelven a ser las mujeres las que se cosifican. Tú hablabas antes, ¿no?, de que llevamos años intentando avanzar por la defensa de los derechos de la mujer, de la sexualidad, y yo creo que este tipo de herramientas lo único que consiguen es legitimar o dar pasos atrás en este avance del feminismo y de la igualdad.
Porque estas personas que forman parte de estas plataformas, ¿crees, Alejandro, que pueden tener una salud sexual buena y unas relaciones de pareja normales o sanas? ¿Cómo se lleva eso?
Los datos que hay sobre todo con mujeres que son prostituidas, en prostíbulo, que vienen de la trata de personas, que son muchas de las que están ahí también, que las utilizan luego para grabarse también contenidos, nos dicen que su salud mental es bastante peor, más ansiedad, más estrés postraumático. A veces se relaciona con los trastornos de personalidad. En varones hay trastornos narcisistas, donde someten y dominan al otro. En mujeres también hay trastornos disociativos, de estrés postraumático, abuso o trauma sexual. Yo recuerdo que estuve una vez en un plato de televisión con una webcamer sexual y con una actriz porno y ella decía: “No, yo he recibido una educación sexual estupenda de puta madre, no sé qué”. Y yo me fui a casa y dije: “Joder, igual yo soy un carca y pienso así, soy poco, no sé, poco moderno, poco libre a la hora de pensar en la sexualidad”. Pero luego ella resultó que había tenido una experiencia de abuso sexual en la infancia y lo confesó en redes sociales. Entonces, si a ti te dan dos pastillas y te dicen puedes dedicarte como mujer a lo que te dé la gana y ganar dinero y lucrarte a través de cualquier trabajo que te empodere, que te dé fuerza, que te haga sentir una mujer capaz; o a través de la pornografía, de la prostitución o de onlyfans, estoy seguro de que cualquier persona mujer o hombre elegiría lo otro. Lo que pasa es que tu patología, tus experiencias, tu vida pues te acaba llevando a ello y las consecuencias son graves: de explotación, de mujeres que no se atreven a denunciar el daño que reciben en la industria. Hay muchos testimonios de ex-actrices que han trabajado en la industria, que han sufrido abusos, abusos de poder, manipulación, chantajes… y bueno, pues que al final no es un trabajo ni lícito ni digno, al menos a mi parecer.
Efectos de la pornografía en el rendimiento sexual
Se escucha mucho hablar de la disfunción eréctil inducida por la pornografía. ¿Es real esto?
Es un debate que está sobre la mesa todavía. Hay dos o tres artículos científicos rigurosos que se han encontrado una asociación con 3.000 sujetos jóvenes de 18 a 35 años entre el consumo de la pornografía y la adicción y la difusión eréctil. Se ha hecho en estudio internacional en diferentes países. Es verdad que probablemente haya otras variables asociadas como la ansiedad, como la baja autoestima. En esta vida no todo siempre es blanco o negro, ni la pornografía es el mal de todas las problemáticas que hay, pero nosotros en clínicas sí que observamos claramente que hay un impacto negativo en la función sexual, en la satisfacción sexual y en la vivencia del placer. Pacientes que no llegan al orgasmo, que no eyaculan, porque se han acostumbrado mucho al consumo de pornografía. Cuando retiran la pornografía recuperan su función eréctil, recuperan su capacidad de conectar de nuevo con el cuerpo. Por tanto, sí que vemos que es un factor que afecta a la salud sexual de las personas.
La pornografía es la gasolina de las agresiones sexuales
Alejandro, desafortunadamente cada día escuchamos más casos de agresiones sexuales grupales. ¿Tiene la pornografía algo que ver con esto? ¿Está ligada?
Sí, yo creo que la pornografía es la gasolina que alimenta el fuego de las manadas, de las violaciones. Al fin y al cabo es como la lotería. Cuanto más billetes compres, más probabilidad tienes de que te toque. Con la pornografía te pueden tocar muchas cosas. Una de ellas es la agresividad. El chico que ve porno tiene dos veces más de probabilidad de ser agresor sexual que el chico que no ve porno. La chica que ve porno tiene cuatro veces más de probabilidad de ser una víctima sexual online u offline, que la chica que no ve porno. Por tanto, esa visión donde hay una violencia implícita y también explícita, prácticas como el estrangulamiento, adjetivos, calificativos, van normalizando esa violencia y haciendo pensar que es lo esperable para la mujer. Y la mujer considera que es lo normal y lo que debe permitir, y el hombre lo que debe ejecutar. De hecho, a nivel cerebral, las neuronas espejo, que tienen que ver con la empatía y con el cuidado del otro, están alteradas cuanto mayor es el consumo de la pornografía. Mis centros del cuidado, del cariño y del respeto están deteriorados por ese consumo de la pornografía. Incluso hay un estudio muy bonito que miden a nivel hormonal, en el plasma sanguíneo de los adictos a la pornografía, los niveles de oxitocina y vasopresina. Y descubren que hay una alteración de la oxitocina, que tiene que ver con el vínculo, con el cariño y con el amor, en las personas que más pornografía consumen. Por tanto esa falta de afecto, esa posibilidad de instrumentalizarte es algo que se fomenta desde la pornografía y que incluso tiene un calado en nuestro cuerpo, en nuestro cerebro y en nuestra manera de entender y respetar al otro.
El libro de Alejandro Villena: Una guía para abandonar el porno
Tengo aquí, Alejandro, ¿POR qué NO? ¿Cómo prevenir y ayudar en la adicción a la pornografía? Tu libro. ¿Qué podemos encontrar en él?
Bueno, sobre todo un argumentario, un argumentario que he ido construyendo a lo largo de diez años, dedicándome a esto, de por qué no consumir pornografía, por qué no es deseable y de qué manera nos puede afectar. Hay un repaso sobre los últimos estudios científicos de cómo afecta la pornografía, y muchas herramientas también sobre ¿cómo poder prevenir?, y ¿cómo acompañar a mi hijo o a mi hija con este problema? También cómo echarle un cable a una persona que puede estar en este problema. La verdad es que es un libro relativamente reciente y estoy muy contento, ha salido la segunda edición ahora, no es un bestseller, pero creo que es una herramienta útil, interesante y sobre todo que hacía mucha falta.
¿Cómo empezar a dejar el consumo?
Si tuvieras que dar un consejo a aquellas personas que quieren dejar de consumir pornografía y que quizá no se atreven a dar ese paso de pedir directamente ayuda a un especialista como tú, ¿cuál sería?
Bueno, quizá diría que hay vida más allá del porno y que hay un mejor sexo fuera de la pornografía. Y, sobre todo, que las personas que vienen a consultas se arrepienten siempre de no haber llegado antes. Por tanto, cuanto antes llegue, pues antes va a seguir mejorando todo esto.
En tu libro, Alejandro, también hablas de la importancia de cambiar la narrativa sobre la pornografía. ¿Cómo podemos generar un cambio real en la sociedad?
Yo creo que hace falta un esfuerzo político también. Ahora hemos hecho un informe de 50 personas expertas, hemos asesorado al gobierno, un poco para dar este empuje. Creo que hay que cambiar esa narrativa a través de la sensibilización y las campañas de concienciación con figuras de referencia, influencers, gente que llegue también a los y las adolescentes. En la televisión, en la radio, ya está pasando. El Ministerio de Igualdad ha hecho una campaña, por ejemplo, ahora en contra de la pornografía o para poder prevenirla. Creo que hay que trabajar con planes de prevención también en los institutos, en los colegios, como pasa con el bullying, con el TCA, y con otro tipo de patologías. Y bueno, creo que las familias tienen que ir tomando conciencia de que esto es algo importante. Venimos de una sociedad que, bueno, el sexo era tabú, un prejuicio y quizá nos han educado en el silencio, y creo que ahora es una oportunidad muy buena para poder cambiar esto y cultivar una sexualidad que es una dimensión que a todos nos preocupa, que a todos nos interesa y que todos vivimos o expresamos de alguna manera, pero para cultivar la sociedad esa salud, ¿no?
El posible futuro de la sexualidad
¿Cómo te la imaginas a la sexualidad en un mundo cada vez más digitalizado, en un futuro no muy lejano?
Pues me gustaría que hubiera algo de rebeldía y que volviéramos a conectar con el piel con piel, con la sensibilidad, con la mirada. Hay una canción de Carolina Durante que dice, “me piensan, luego existo”. Yo creo que eso tiene que ver con la sexualidad: hacerme cargo de lo que hay detrás de esa persona. Te veo, pero a la vez te miro. No solo te veo, que es como algo más superficial. Te oigo, pero a la vez te escucho. Ojalá una sexualidad que se base en toda esa visión más profunda y en hacerme cargo del otro ser humano que está detrás.
Sí, bueno, totalmente. Creo que eso también vale para otras muchas cosas que hoy en día vivimos en un mundo en el que no tenemos tiempo prácticamente casi de nada, no tenemos tiempo de leer, de escuchar, tenemos tiempo de estar haciendo scroll todo el rato, que oye, con un consumo moderado también está bien, pero bueno, llegar un poco más allá y profundizar en todo eso. ¿A quién te gustaría por último, Alejandro, escuchar o ver en este espacio en Palabras con Salud?
Pues mira, lo he pensado bastante y me estoy leyendo un libro ahora de Guillermo Laera, que es un psiquiatra que ha escrito un libro que se llama Las palabras de la bestia hermosa y tiene un enfoque muy interesante y muy humano de la psiquiatría, así que creo que sería súper interesante poder escucharle aquí.
Marina: Guillermo Laera, bueno, le invitaremos, está que era invitado desde este momento. Y bueno, Alejandro, a ti muchísimas gracias por acompañarnos en este espacio y darnos esa visión tan importante sobre la pornografía, sobre la sexualidad. Escucharte es un placer.
Alejandro Villena: Nada, un placer. Gracias por invitarme.
Marina: Muchísimas gracias.
Y bueno, a todos los que nos escucháis, muchísimas gracias por acompañarnos un episodio más. Yo me quedo con dos cosas que ha dicho Alejandro y es que la libertad es necesaria, pero si es acompañada con responsabilidad, pues mucho mejor. Hasta pronto.